Archivo | marzo 2021

Cuando el embarazo “se alarga”

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Hoy me apetece escribir sobre el final del embarazo cuando éste supera las 40 semanas. Yo misma he vivido 3 veces esta situación, y lo cierto es que puede hacerse cuesta arriba.

Cuando nos quedamos embarazadas una de las primeras cosas que nos hacen en consulta es calcular nuestra FPP (fecha prevista de parto). La incorrecta interpretación que hacemos de esta fecha es la encargada de generar unas expectativas que no están ajustadas a la realidad y esto puede crear después sentimientos de frustración y ansiedad.

Este error de interpretación suele darse por 2 motivos:

  1. Desconocemos que, en realidad, solo aproximadamente un 4% de los bebés nacen en la FPP
  2. Creemos que las 40 semanas es el tiempo máximo que debe durar un embarazo, cuando en realidad sigue considerándose a término hasta la semana 42.

Cuando mentalmente le ponemos fin a nuestro embarazo con la FPP, en realidad estamos construyendo una expectativa que tiene un porcentaje bajísimo de poder cumplirse, y si no nos preparamos para aquello que pueda suceder de manera alternativa, lo que aumenta es la probabilidad de sentir decepción llegado el momento.

Además se añade que la FPP crea una gran presión social, pues todo el entorno que conoce esta fecha va a estar pendiente de ella y conforme se acerque suelen aparecer frases como “¿pero no ha nacido aún?”, “¿aún sigues entera?” que todavía generan mayor ansiedad en las mamás.

Yo recuerdo cómo me sentía con mis 2 hijos pequeños, que nacieron justo cumpliendo la semana 42. Desde la FPP ya estaba físicamente muy limitada, desde hacía semanas que tenían que ayudarme con mis otros hijos porque sufría de ciática y a penas podía moverme, las noches ya eran complicadas, a penas podía dormir, no encontraba la postura, tenía contracciones… deseaba que mis hijos nacieran ya, y esto no sucedía. A pesar de tener muy claro que el embarazo podía llegar hasta la semana 42 seguía viva en mí esa esperanza de que nacieran antes. Luego mi entorno empezó a preguntarme diariamente si tenía alguna señal, cómo estaba, cuánto me faltaba, si todavía estaba “entera”… la sensación de agobio y frustración comenzó a aparecer.

Y entonces, me puse manos a la obra con varias estrategias de reducción de la ansiedad y la frustración que me apetece compartirte hoy por si acaso te sirvieran.

  1. Hablar con los profesionales que acompañan tu embarazo para saber cuál es el límite de fecha real hasta la que van a esperar a que se produzca el parto. De esta manera vas a poder ajustar no solo tus expectativas, sino también tus deseos, pues cada hospital/profesional tiene un protocolo y tú puedes elegir libremente aquel que te parezca más coherente.
  2. Escribir o hacerle videos a tu bebé contándole cómo te sientes, qué está suponiendo para ti esta etapa, qué cosas estás aprendiendo de la espera, y de qué manera esto está siendo un aprendizaje para ti. Ya desde antes de nacer, nuestros bebés son grandes maestros.
  3. Preparar lo que yo llamo un “rincón oxitocínico” en casa: se trata de escoger un rincón que te guste y decorarlo con cariño, con cositas del bebé (su primera ropita, su arrullo, su cunita), incienso, velas, frases positivas (a tu gusto, por supuesto) y acudir a este rincón cuando lo desees, o sientas que la espera se te hace larga; mirar esa ropa, tocarla, olerla e imaginar allí a tu bebé, hará que se dispare la oxitocina, una gran aliada en esos momentos.
  4. Vivir el presente y cultivar la paciencia. Puedes incorporar el mindfulness a tu rutina diaria si no lo hacías antes. Es un buen momento para empezar. Yo suelo preparar para las mamás una pequeña sesión de hipnoparto o de mindfulness para el embarazo es estas últimas semanas, que pueden escuchar cuando lo necesitan, para conectar con el momento presente, con el bebé, con el agradecimiento, con la aceptación y con el amor.
  5. Haz una lista de actividades que te gustaría hacer justo antes de que tu bebé nazca: sesión de fotos, pasear por algún lugar, comer alguna comida especial, un masaje, una película, pintarte la barriga… haz algo bonito cada día, te va a ayudar a mantenerte activa y sobre todo a disfrutar, que es de lo que se trata.
  6. Si sientes que la presión del exterior es demasiado para ti, quizás es momento de retirarse. Somos mamíferas, y todas las mamíferas se retiran a un lugar solitario y seguro justo antes del parto. Necesitas tranquilidad, calma, confianza, bienestar…
    A veces podemos creer que no nos está afectando la comunicación con el mundo, sin embargo, puede que sí. El whatsapp sonando, las redes sociales que no descansan…
    Yo hubo un día en que decidí ausentarme de la vida online hasta volver con mi hijo en brazos, me despedí de todos, y allí fue cuando realmente conecté con mi bebé, con mi cuerpo, con mi momento…
  7. Apóyate en aquellos con los que convives, comparte tus emociones y pensamientos con ellos, déjate cuidar y ¡pide lo que necesites!
  8. Por último, ábreles la puerta a todas las emociones, no las juzgues ni te fustigues, no eres una máquina, eres una mujer creando vida, esto (además de maravilloso) es agotador y ya llevas 9 meses. Además, la incertidumbre de cómo y cuándo va a suceder el nacimiento puede hacerte sentir insegura o inquieta y esto es totalmente legítimo. Se amable contigo misma y si necesitas apoyo para transitar este momento, no dudes en pedirlo. Estamos aquí para ti y te acompañamos con cariño.

¿Qué otras cosas se te ocurren a ti que puedes hacer para transitar el fin del embarazo con mayor tranquilidad? Nadie mejor que tú sabe lo que necesitas.

Te mando un abrazo grande ¡hasta pronto!